A diferencia de los radares fijos tradicionales instalados en una cabina o pórtico que miden la velocidad en una milésima de segundo en un punto exacto, los radares de tramo vigilan la velocidad media que mantienes a lo largo de varios kilómetros.
Esto convierte en completamente inútil la típica maniobra de «frenazo antes de la cámara y acelerón posterior», una de las prácticas más peligrosas y multadas en carretera.
⏱️ La fórmula física: Velocidad = Distancia / Tiempo. Si recorres un tramo de 5 km limitado a 100 km/h en menos de 3 minutos exactos, habrás superado el límite legal sin lugar a discusión.
El paso a paso del funcionamiento de un radar de tramo
- Cámara de Entrada (Punto A): Una cámara infrarroja con reconocimiento OCR registra la matrícula del vehículo y la sincroniza con un reloj atómico vía satélite (marcado de tiempo UTC).
- Recorrido del tramo: El conductor circula por el tramo monitorizado, que puede tener desde unos cientos de metros hasta más de 20 o 30 kilómetros de longitud (como en el túnel de Guadarrama en la AP-6).
- Cámara de Salida (Punto B): La segunda cámara vuelve a fotografiar la matrícula y registra la hora exacta de salida.
- Cálculo computacional: El servidor de la DGT divide la distancia real medida por topógrafos entre los dos puntos por el tiempo empleado. Si la velocidad media supera el límite más el margen de error legal, se genera la denuncia con las dos fotografías.